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Reflexiones


Dos estrellas, dos generaciones unidas por la misma emoción
Hay momentos que no solo se viven. Se quedan dentro de nosotros para siempre. Durante la final, hubo algo que me impresionó especialmente: la forma en la que Luis de la Fuente se dirigía a su equipo en los descansos. En medio de la máxima tensión, él transmitía calma. No necesitaba levantar la voz. No añadía más presión. No buscaba convertirse en el protagonista. Hablaba con serenidad. Escuchaba. Miraba a sus jugadores con confianza. Y, de alguna manera, parecía devolverles l

Cristina Elena Popovici
23 jul3 min de lectura
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